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Cuando llevábamos una media hora en el gym, veo aparecer un tío con pinta de extranjero, buen cuerpo sin exagerar pero una mirada muy morbosa. Nuestro gimnasio está al lado de un hotelucho para turistas y amantes con prisa. El guiri pasa por mi lado y me dice "Buenas tardes" en perfecto español y se sienta en la bicicleta estática detrás de mi elíptica. Noto que me está mirando, me giro de reojo y le pillo mirándome el culo con disimulo, a mi, que estos juegos que me encantan, me apetece ser un poco mala y le doy juego. Saco un poco de culo y pongo posiciones un tanto forzadas, me giro y sonrío mientras él se pone rojo pero ya no disimula tanto.
Después de un rato, Alex, mi pareja, viene a preguntarme cómo voy y explicarme lo que le queda todavía, el chico extranjero nos mirar con cara de tristeza, se le termina el juego. Pero no, aprovecho y le doy un pellizco al trasero de Alex mientras le miro a él sonriendo y de nuevo me mira morbosamente. Yo haciendo gala de la simpatía española y ese punto de pareja torera...
Es momento de descansar, voy a la máquina de agua a rehidratarme y a los pocos segundos el extranjero (Brian, de aquí en adelante) se me presenta y me explica que está aquí para unas reuniones de trabajo, es irlandés pero vive en Holanda y trabaja como representante de unas bebidas energéticas, sólo estará aquí hasta mañana y todo me lo cuenta en un perfecto español. Veo que mi novio mira desde lejos intrigado, -a mi esas situaciones me dan calor, me gusta su punto celoso-. Así que no me corto y cuando Brian pasa por delante mia para beber, saco un poco mi culo para que inevitablemente me roce fuerte contra él. Brian se ríe de manera nerviosa y me dice que cuidado, que tampoco es de piedra. Alex se empieza a poner nerviosillo...
Mi tonto ya se había dado cuenta de todo, por lo que se acercó a lo chulo machote sabiendo lo que podría pasar. El guiri puso cara de acojonado y yo decidí utilizar un viejo comodín para llevar esta situación a mi antojo. En voz baja le dije a Alex que "aquello" que llevaba tanto tiempo planteandome se podía hacer realidad esta misma noche. ¿Te gusta, esta bien no? le dije sin cortarme un pelo. Su cara cambió y apareció una sonrisa diabólica. Los presenté y no tardamos en hacer migas y entrenar juntos. Al acabar la sesión propusimos a Brian ir a tomar unos vinos por la zona céntrica de Zaragoza, lo que se conoce como el tubo. Brian y Alex se bañaron juntos y sin cambiarnos de la ropa deportiva nos perdimos por la ciudad. Entre risas y copas de rioja, íbamos hablando de la vida y cosas banales, hasta que sentada entre los dos, sin preámbulos decido poner mis manos sobre sus entrepiernas, tocando lo suficientemente para notarlo todo, pero sin moverlas de ahí. Unos segundos, sólo unos segundos fue lo que tardaron ambas pollas en ponerse tan duras como una roca. Buena señal. Alex tragó saliba y Brian miró a mi tonto celoso para pedir su aprovación. Todo OK...
Les propuse ir a nuestro piso, muy acogedor y que está a escasos 10 minutos paseando y así poder "conocernos mejor los tres". Por el camino, sin darme cuenta, dejé un poco de lado a Alex y me dejé llevar demasiado por la guapura y simpatía de Brian. Mi pareja se quedó un poco más atrás un poco triste mientras yo conversaba alegremente con el guiri.
Al subir a casa, dejamos nuestras bolsas del gimnasio en la entrada, y al llegar al salón Alex empieza a besarme con mucho desenfreno cómo un crio celoso al ver su madre con su papá. Que poco aguante tiene los tíos coño! Brian, con gesto incómodo no sabe dónde mirar. ¿La solución? Le meto mi mano dentro de su pantalón. Que lleve chándal ayuda mucho. A Alex se le abren los ojos cómo platos pero no dice nada ya ve claro que su fantasía está empezando. Brian no la tiene nada mal, no es muy grande pero noto que es gruesa al abrazarla con toda la palma de mi mano. Le pajeo por dentro del pantalón y noto como resopla de placer. Paro. Miro sonriente a los dos, ambos rojos por el exceso de vino y calentón. Le pido a Alex que vaya a la cocina y nos sirva una última copa de vino. Brian aprovecha que ahora está más cómodo, no está acostumbrado a verse en una situación así. Nos sentamos en nuestro sofá y sin mediar palabra me abre las piernas y me acaricia el coño por fuera de mi pantalón, también de chándal. Se decide y mete su mano, tiene los dedos fríos pero grandes, sabe dónde tocar para hacerme sentir mucho placer en segundos. Me mira, saca los dedos y se los chupa para seguir tocándome más fuerte. Su mirada es ahora salvaje. Por un momento tengo miedo. Esta tan burraco que cómo Alex le diga algo es capaz de estamparlo contra la pared. Noto que es un tío muy fuerte todo su apariencia afable. Me imagino que es un violente mafioso y me se hace agua el coño...
En ese instante aparece Alex con las copas y me ve a mi, sentada abierta de piernas en el sofá con Brian masturbándome con rápidos movimientos de muñeca y gimiendo de placer. Cara de niño abandonado pero el pantalón de chandal parece que le va a explotar. Así que se acerca, se pone al otro lado y después de darme un beso en la mejilla empieza a darme lametazos por el cuello. Me come el lóbulo de la oreja como sabe que me gusta. No puedo más, estoy muy muy caliente, estoy relajada en mi sofá, mientras mi novio me come el cuello cómo un dócil perrito faldero cornudo y un tío que acabamos de conocer me está masturbando mientras se transforma en un guerrero de Bola de Dragón para poseerme... Giro mi cabeza hacia Alex y nos liamos, no puedo evitar morderle el labio del placer que me está dando Brian. Cada vez me toca más rápido, no puedo controlarme. Alex le pide que me toque más rápido, que me corra ya. Nos comemos la boca cómo lesbianas punks...
Espasmos recorren todo mi cuerpo y un orgasmo larguísimo me hace disfrutar de unos de los dedos más morbosos de mi vida. El morbo ha hecho incrementar muchísimo el placer. A estas alturas creo que los dos estarán muy cachondos, así que les pregunto si les apetece follarme. La respuesta es obvia.
En el mismo sofá, me quito los pantalones y las braguitas primero, el sujetador deportivo por último y Brian me coge por sorpresa con un hábil y sutil movimiento para levantar mis piernas y darme un lametazo que me recorre el coño entero. Acto seguido me mete su dura polla, me encanta, había conseguido ponérsela como una piedra con lo de antes. Empieza a metérmela despacito pero enseguida va subiendo el ritmo y la fuerza con su pelvis. Alex, desnudo y vencido, se pone a mi otro lado sentado en el sofá con su polla bien tiesa. Yo se la cojo fuerte, le pajeo con movimientos fuertes pero lentos, se la retuerzo despacio y vuelvo a pajearle. Decido ir más allá y le doy un lametazo en el glande, y bien mojado sigo masturbándole. Me hace gestos para que pare y despacio, entre dientes me dice que estoy guapisima!!. Entiendo que si sigo así se va a correr pero es lo que me apetece que haga. Brian me folla cada vez más fuerte cómo un perro que no quiere que nadie toque su plato de comida mientras me dice que se la chupe a Alex. Dicho y hecho, giro un poco mi cabeza y lentamente meto toda su polla en mi boca. Al hacerlo, Brian empieza a metérmela muy fuerte y noto como se le pone durísima. Se la chupo muy rápido, la meto y saco de mi boca mientras le acaricio los huevos. Brian me pide biberón. OMG!! Estoy muy mojada. Veo la polla dura de Alex dentro de la boca del guiri mientras este me está follando aún más fuerte y cada vez se pone más cerda la historia. Una exalumna de un colegio de monjas con dos tíos cachas en una peli bisex dónde soy la reina... ¿Qué más puedo pedir?.
Alex no puede más, es momento de agarrar su polla de la golosa boca de Brian y pajearle muy rápido a la vez que le lamo suavemente la punta. ¿Dónde quieres correrte? Le pregunto. Y me dice que en la cara de los dos, que lo haga rápido. Sigo cada vez más rápido y cuando está a punto envuelvo toda su polla con mi mano y noto como su corrida sale descontrolada, llenándonos la caras al guiri y a mi con un largo gemido suyo de placer. Brian aun no ha terminado, es de los que cuando bebe alcohol tarda mucho, por lo que sigue dándome sin parar. Alex sigue sentado a mi lado, expectante, y yo sigo con aquella polla dentro de mi, me da muchísimo morbo. Brian, me coge fuerte de las piernas para levantar más mi culo, siento que me quiere reventar, me la mete con muchísima fuerza y rápido. Me vuelvo loca, no sé ni dónde agarrarme. Sigue y sigue hasta que noto esos calambres que te hacen sentir que vas a correrte muy pronto. Él lo sabe perfectamente y me pide que me toque el coño a la vez. Soy obediente y estoy cachondísima, le hago caso. Me toco todo lo rápido que puedo mientras el me folla muy rápido, cada vez más, noto sus pollazos entrando y saliendo con fuerza, hasta el fondo. Yo no aguanto más y me corro tocándome, entre gemidos y espasmos el da un último acelerón y se corre dentro de mi coño. Alex aparece de golpe y comienza a comerse toda la lefa y la leche que sale de mi coño. De vez en cuando se pierde su lengua. Se está comiendo el culo y los huevos del guiri. Joder! noto que me corro, que me corro cómo un tio y de mi coño sale un chorro de líquido. Esto no me había vuelto a pasar desde que un tio mio me metió mano sin querer en la piscina de mis padres. Aaaaaaaahhhhhh!! Alex con cara de putilla me mira alucinado. Tiene lefa por toda la barba de 3 días. Intento no fotografiar mentalmente la imagen...
Una vez terminada la orgía, yo me fui a la ducha mientras ellos se limpiaban. Se pusieron a hablar de cosas de hombres y parece ser que Brian volvió a ponerse perrako y comenzó a intentar montar al pobre Alex, que tampoco hacía mucho por defenderse, hasta que yo salí los separé con un golpe de escoba. Basta ya por hoy!! Les invité a terminamos la copa pendiente y nos despedimos de Brian cómo de un familiar coñazo. Alex y yo nos quedamos viendo una peli en el salón. Sin decir palabra, digeriendo todo lo que había pasado. En frio, Alex se quedó muy avergonzado. Yo le dije que no se preocupara que me gustaba que tuviera ese lado femenino (por no decir gay) y que mi ex también era un poco bisexual... (mentira podrida)... hasta que como siempre, me quede dormida apoyada sobre su hombro. Y así fue como arreglamos un duro y cansado día de trabajo con un extranjero que buscaba algo de hospitalidad... ja, ja, ja.
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