|
La esposa de una pareja cornuda tiene poseer el control total del sexo. Tiene que hacer lo que quiera, cuándo quiera, cómo quiera y con quien quiera. Él marido no debe decidir nada sobre el tipo de sexo o la cantidad de sexo dentro de la pareja. No debe saber nada de lo que ocurre fuera. Cuando su esposa decide que va a salir con alguien simplemente él ni se entera, lo intuye. La idea de que pueda ir con otro hombre hará que él esté loco de deseo y de celos por su mujer.
Por eso, yo no le doy ninguna opción a mi esposo para que modifique nada de mi vida. Y dejo claro que una corneadora debe seguir este camino si es lo realmente le apetece. El miedo o sentirte culpable te hará vulnerable.
Es importante no compartirlo todo, sólo dejar rastros imprecisos, para mantener al marido involucrado como espectador pasivo, no como participante en tu infidelidad (eso nunca!!). Manténlo al tanto de tus conversaciones banales con otros hombres (Whatsapp, Telegram, Google Allo…) pero borrando lo que te interese descaradamente. Y comparte detalles de tus planes disfrazados de actividades inofensivas como cursos, masters o charlas que no existan realmente. Se volverá loco rebuscando en internet. Esto le creará una experiencia cargada de ansiedad, morbo e inseguridad para él, incluso antes de tener cualquier relación sexual real con otros. Lo convertirá en un ser vulnerable y chantajeable.
Es fácil pactar con tu amante el día y el lugar donde realizar una infedelidad entre semana. Dónde se come no se caga, recuerdalo. Si tienes pensamientos acerca de llamarlo para pasar el fin de semana concreta una cuartada perfecta que tu pareja no pueda derribar. Pero no disimules que te estás preparando para algo especial (peluquería, depilación, ropa sexy, etc). Pídele que te acompañe y se involucre en estas actividades; es un juego que os va a excitar a los dos y que al a vez le va a volver loco de celos. Hazle creer que todo lo que haces sigue centrado en él o en la pareja. Nada de hablar de esto con amigas, familiares ni ese amigo gay del trabajo.
Con tu amante… ¡Diviértete! Saca a tu marido de tu mente. No tengas miedo a gemir y gritar con pasión. Prueba cosas nuevas o taboos que esta sociedad machista te niega. Incluso si te quieres sentir inmensamente guarra y mala piensa en que tu imbécil te ha ayudado a bañarte (con sexo o no) y te ha secado el pelo. Que le has pedido consejo de cómo depilarte el pubis para hacerlo más sensual, que te ha ayudado a elegi esar ropa sexy para que su mujercita esté bien guapa en un evento social, familiar o laboral que no existe. Pobre idiota cornudo. Imagina que él está en la habitación mirando mientras te hace el amor tu amante. Saca de tu troley de viaje esos juguetes sexuales con los que tu pareja sueña y que solo un macho alfa se merece. ¡Disfruta! Él te espera sumiso en casa…
|