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Yo sabía que algo no funcionaba bien. Me había dado aquel ultimatum y obligado a dejarle un tiempo para "pensar". Todavía me quedaba algo de amistad con la familia y me dejaban esperarla en su habitación. Allí encontré unos preservativos femeninos enormes que nunca había visto. En parte porque me importaba una mierda, en parte que me ponía y no me enteraba de muchas cosas, me tragué una mentira incleible como si se tratara del nabo de un negro cachondo. Me dijeron que eran muestras que traía una amiga de la casa que trabajaba en una fábrica de preservativos cerca de nuestra ciudad. Cabe decir que realmente aquellos enormes preservativos eran de esa fábrica pero ¿qué coño hacían abiertos y medio gastados en un armario de mi exnovia?. Ahora me doy cuenta que todos se reían de mi pero, que buen uso hice de aquella habitación durante algunos meses...
Si me dejaban solo por mucho tiempo, todos en aquella familia trabajaban y yo estaba en paro por aquellas fechas, me trasvestía con toda la paciencia del mundo con los trapitos de mi ex. Yo sabía que ella no llegaría cuando su familia recría ya que la llamaba directamente para enterarme de que estaba de vuelta en el autobús. Estudiaba lejos y nunca conseguía llegar a tiempo (entre mamada y mamada seguramente). En una ocasión conseguí la sesión de crossdressing perfecta. Me puse un conjunto negro de lencería caro que yo le había regalado meses atrás, para una salida de un finde que al final resultó un fiasco. Supercompleto, con su corpiño, medias, liguero, tanga y combinable con unos taconazos de boda negros que ya había introducido en su coño y mi ano. Luego me fuí a la habitación de su madre y me maquillé. Conseguí encontrar una peluca de carnaval, estilo años 80 discotequera y me masturbé a placer durante una hora entera. Cuando estaba limpiandome el pene y empezando a quitarme los tacones... alguien llegó a casa. Era ella, acompañada de 3 chavales de unos 17 años aproximadamente (de su uni, seguro). Les invitó a tomar algo en la planta baja, yo abajo me introduje en un armario de la habitación de su madre. subió ella y alguien más a la planta de los dormitorios y el baño grande. Se desnudaron allí y comencé a oir risas en la planta inferior. Todos sabían lo que estaba ocurriendo y hacían bromas sobre... mi, sobre el cornudo del ex que se pensaba que llegaría más tarde para darle la murga del calzonazos. Hartos de cervezas increpaban a la pareja para que se dieran el lote aprisa. Sentí una mezcla de odio, verguenza y pena por tener que oir aquello. Pero, en fin, me encontraba muy sexy vestido en aquel habitáculo que hacía olor a abrigo de piel antiguo. Lo rebusqué con la mano entre toda la ropa y me lo puse en la oscuridad, que tacto más suave tenía el forro y que bien me hacía sentir aquella pieza de ropa vieja y cara.
Decidí salir y espiar en el baño. Ella estaba solo vestida con una medias baratas, llenas de costuras y un sostén de puntas. Él, totalmente desnudo y sensual se bañaba junto a ella en la bañera familiar. Lo reconocí como un buen amigo de mi ex que ya me había presentado. En teoría tenía una novia desde hacía años y se iban a casar en breve... Saltaba la espuma y él se la comía entera en una escena fetichista que nunca realicé con mi ex. Ella estaba orinandose de la risa, borracha y muy salida. A él no le importaba aquello, al contrario, parecía que ya llevaban experiencias a sus espaldas y sobre mis cuernos. Vaya asquerosa que guardaba todo para el primer salido que se la ligara en la uni. Que zorra y floja que era. Siempre tan interesada en ir a la peluquería y depilarse cada semana... También hay que decir que hasta a mi me ponía el culito del chaval y su cuerpo musculadito, sin bello y blanquito... estaba por entrar para pedir un trío a gritos; pero me imaginaba la situación tan ridícula que generaría. Decidí masturbarme mientras se trajinaban a mi querida y pequeña ex. Se la estaba ya follando con uno de aquellos enormes condones. Me introduje un tacón que rodaba por suelo fruto de las prisas por desnudarse de mi ex. Noté algo caliente en mi ano. Seguro que me lo estaba partiendo con aquello. Al final yo me corrí y volví a esconderme en el armario de su madre. Oí un grio de placer al correrse la pareja de cab trones. Ella subió medio desnuda y les ofreció más bebida a los otros dos chicos. Solo aquel gesto de indecendia hubiera roto cualquier pareja pero yo estaba aún dispuesto a volver con ella. Oí como se le insinuaban y me imaginaba que la sobaban a gusto. El otro reía en el baño y se limpiaba la lefa con una toalla de mi exsuegra. Yo, pobre estúpido cornudo que lo estaba pasando fatal y que pensaba ya en dejarme en manos de algún degenerado que me follara como una adolescente en celo. Harto de la incertidumbre había descubierto toda aquella historia lasciva y adolescente. Por un momento pensé en bajar y dejarme hacer por aquellos dos efemos mientras mi ex miraba atóntita, pero mi verguenza igualaba mi lascibidad y ya era hora de ser algo realista. Saldría de aquella casa sin ser visto, esperaría que salierna los tios y volvería como si nada hubiera pasado para mendigar un pobre polvo falto de erotismo y pasión. Aún todo lo que estaba haciendo, mi ex sentía pena por mi e intentaba darme algo de placer. Me excité un montón en pensar que ella se mantendría rellena de semen ajeno. Pero aquella tarde me vistí con la lencería y ella me mandó a tomar por culo. Me dijo que no la volviera a ver en algunas semanas y que no pasara por su casa. El rollo trasvestido no le iba o no por lo menos conmigo... Ya sabía ella que yo era algo maricón.
Que triste es ser cornudo por necesidad.
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