|
Estoy en Francia, a mi tierra volveré de visita y no tengo intención de ponerme mucho en contacto con mi gente así que contar mis cosas a algunos desconocidos aparte de calentarles a ellos me ponen muy perra y generalmente me masturbo mientras lo hago; además, según algunos expertos me viene bien contar determinadas cosas para evitar rollos mentales y enfermedades de ese tipo. Chorradas: hablar, recordar o contar cosas de mis primeros meses o dos años de mi divorcio no me sirven para superar nada. Me pongo muy perra cuando revivo algunas cosas y me hago unas pajas eternas y esa es mi terapia.
Vivo con Maurice y Leon, ambos son pareja pero su bisexualidad les permite estar ambos conmigo. Bueno, compartimos una cama de dos por dos y el que ellos necesiten intimidad a dos de vez en cuando me permite a mi mis escarceos sin que nadie se sienta herido. Que funciona bien nuestro estilo de vida lo dice el que llevamos varios años juntos.Estando en Francia vamos a algún club liberal todos los fines de semana (viernes y sábados) y pasamos dentro del local varias horas; generalmente entramos entre las cinco o cinco y media y estamos hasta el cierre: dos de la madrugada y en un par de ellos aguantas hasta las cuatro... me ven mamar, tragar, pajear y follar docenas de personas y eso me pone más que el hecho de follar. Domingos tarde y entre semana estamos más tranquilos. Tranquilos en lo que se refiere a no ir a clubs pero siempre cae algo y muchos días acabamos en un parque haciendo un poco de todo solo por el placer de dejarnos ver. Nadie puede imaginar las pajas que se hace la gente viendo a dos hombres compartir la misma mujer en un banco en el interior de un parque. No sé si como dicen de algunas como yo si soy ninfómana. Realmente no entiendo mucho esa definición. Pero me gusta el sexo, tanto que aparte de estar con alguien me masturbo todos los días, me excita que me vean follar y aunque soy celosa de mi intimidad y buena fama; cuando tengo la seguridad de que no hay cerca de mi nadie de mi entorno social me dejo llevar y hago lo que sea con quien sea. Sin prejuicios.
Algunas cosas quizá inconfesables... aprovechando que no me ve nadie la cara mientras lo cuento: Me divorcié con cincuenta años; mis padres tenían los dos veintiséis más que yo y al medio año falleció mi madre en su casa de veraneo en Santa Pola. Pasados séis meses y aprovechando unas vacaciones acompañé a mi padre a Santa Pola a vender la casa. Yo tenía 51 años y él 77, y me presentó a diversos amigos que tenían en la zona desde que se trasladaron allí: algunos ingleses y dos matrimonios franceses. Me llamaba la atención de que apenas se relacionaban con gente española. Estuvimos dos semanas en Santa Pola, era junio de 2011 y durante los cuatro primeros días, en dos ocasiones observé a mi padre (sin que él se diera cuenta) masturbarse mirando porno. Sinceramente me sorprendió que a su edad todavía no solo se le pusiera dura para hacerse una paja, sino que se hicieras pajas. Tenía esas escenas grabadas en mi retina y uno de los días también me masturbé yo sin poder evitar tener fantasías con él.
El sexto día fuimos a casa de un matrimonio de su grupo de amigos; la fiesta se prolongó hasta tarde y observé que para su edad (todos de la de mi padre) aparentemente eran muy liberales entre ellos. Me dejé llevar por mi propia calentura y a eso de las doce de la noche mi padre me sorprendió en un rincón de la cocina apoyada contra una pared y uno de sus amigos, de su edad o mayor que él, agachado frente a mi y comiendo mi coño. Durante unos segundos me avergoncé, pero estaba a punto de correrme y no quería prescindir de eso así que como el avestruz giré la cabeza para no mirarle y así..... como el juego del avestruz, si yo no lo veía... él tampoco me vería a mi.
Bueno, pasó el tiempo y a eso de las dos de la madrugada cada mochuelo a su nido como dice el refrán. Vivíamos cerca de ellos y regresamos caminando, ninguno de nosotros dos hizo referencia a lo que había ocurrido en la cocina. Se me complicó mucho todo al día siguiente. Cuando me desperté y fui a la cocina a preparar mi desayuno la puerta de la habitación de mi padre estaba entreabierta y tampoco el volumen de su ordenador estaba al mínimo como otras veces. Tampoco excesivamente alto, pero al pasar junto a su puerta se podía oir nítidamente que estaba viendo porno. Se estaba masturbando y ya en la cocina sentí que mi excitación era total.
Luego lo he sabido con certeza, pero en aquel instante ninguno de los dos se atrevía a dar el primer paso. Comimos fuera de casa, en la mesa no sé si provocado por mi o dejándome llevar por él hablamos de las relaciones personales. Para cuando quise darme cuenta hablábamos de lo que echaba en falta a mi madre en lo referente al sexo y yo le hablaba que desde mi divorcio me sentía más liberal al respecto ete.... etc.... no sé como fué o como me atreví pero directamente le dije que creía que los hombres a su edad tenían menos interés por el sexo y bueno, a su manera me dijo que cada hombre tenía sus dificultades a diferentes edades y que en su caso él todavía podía permitirse una vez diaria más o menos pero que tampoco encontraba las mismas oportunidades que siendo más joven.
Llegamos a casa y como de costumbre nos echamos a tomar el sol en un patio interior al que se accedía por la cocina. Como había hecho otras veces incluso delante de mi marido cuando estaba casada extendió protección solar en las partes de mi espalda a las que yo no alcanzaba pero esta vez lo hizo también en los hombros, las piernas y finalmente en las nalgas. Probablemente hice algún movimiento que le indicaba mi estado o simplemente se atrevió o se arriesgó, no lo sé. Pero cuando sus dedos se aventuraron a través de la braga de mi bikini no sólo no protesté sino que me arrellané en la tumbona o me moví de alguna manera que le hacía ver que era receptiva. Primero sentí uno de sus dedos entrar en mi coño, suspirá y un instante después eran dos al tiempo que sentía movimiento de su otra mano, supuse que se estaba haciendo una paja mientras tenía sus dedos dentro de mi. Tampoco sé como decidí aquello o si pensé quién era... me dejé llevar y simplemente le susurré. "métemela... fóllame"... Sin darme la vuelta pasó su brazo bajo mi cintura e hizo que mi culo quedara ligeramente en pompa, noté el roce de su capullo entre is labios vaginales y entró con extrema facilidad hasta el fondo. Supongo que estaba muy caliente porque se deslizó dentro de mi sin que apenas notara el calibre de su polla. Creo que es normal, al menos no me parece muy larga sin embargo es enormemente gruesa. Cuando se la chupaba apenas entraba el glande en mi boca, tenía que abrirla hasta el punto de que a veces sentía luego molestias en la mandíbula.
Ahora está en una residencia y nunca hablamos de esa época pero durante casi dos años me he sentado sobre él dos veces por semana, alguna vez tres. Lo que más le gustaba era así, sentada sobre él, moviéndome con su polla dentro y él sujetando mis nalgas y con la cara vulta hacia el espejo que hay frente a su cama y viendo como me movía sobre él. Solo se empalmaba una vez, suficiente para su edad, pero tardaba en correrse normalmente unos 45 minutos y en ese tiempo yo me corría infinidad de veces. Estaba con él dos veces por semana y lo compaginaba con otros tres amantes que tuve por esas fechas. Fué demencial y enormemente morboso al tiempo. Follaba con él a mediodía y por las tarde con uno de mis amantes y muchos días dormía en casa de otro.
Con el transcurrir del tiempo tuve suerte, el tipo de empresa en la que trabajaba hizo un ERE y dejé el trabajo con 56 años, era libre y además disponía de recursos así que podía moverme (sigo haciéndolo) con facilidad para vivir de la manera que realmente me gusta sin temor a sorpresas.
|