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Acabo de descubrir un relato que escribí hace años y... porqué no continuar ahora más maduro?
Nos divorciamos de mutuo acuerdo, Merche, ahora mi ex, ya sabía de mis gustos y bisexualidad e incluso en algún momento llegó a compartirlo pero se cruzó otra persona entre nosotros y Merche, aunque compartiendo cosas conmigo, se decidió por la heterosexualidad de su jefe, un tío veinte años mayor y que debía follar divinamente. No hubo dramas, incluso me sentí algo liberado y un par de meses después me fui una semana de viaje a París en busca no sabía de qué. Era una ciudad que había visitado en un
par de ocasiones y me gustaba, pensaba que me iba a sentir más desinhibido y decidí probar. Hubo un viaje con Merche en la que ella se encontró mal una tarde y no salió del hotel; aproveché para pasar una hora con una travestí profesional que me llevó al borde del éxtasis; ese polvo y tres encuentros más que había tenido con Javier eran mis únicas experiencias bisex que en los últimos tres años me tenían acorralado y ocupaban mis fantasías.
Llegué a París a media mañana, ya tenía abundante ropa, sobre todo lencería, pero decidí buscar algo más. Cerca del boulevard de Strasburgo y sin ser una zona en la que abundaran los travestís encontré además del hotel en el que alojarme dos tiendas de zapatos de grandes tallas y no menos de una docena de tiendas de pelucas y género similar.
Era final de noviembre, a las siete de la tarde ya era noche cerrada y decidí probar mis compras en mi habitación y por supuesto, hacerme una paja excitándome frente al espejo. No perdí detalle, utilicé tiempo en maquillarme y tras vestirme con un conjunto de lencería negro con ligueros y medias del mismo color me calcé unos botines recién comprados con un tacón de siete cms.... recuerdo que al mirarme al espejo y ver mis nalgas firmes y realzadas por los tacones me puse duro como una roca.
Era un primer piso y la habitación tenía una ventana que daba a un patio interior, frente a la mía otra ventana igual cuya habitación estaba al otro extremo del pasillo, el espejo se encontraba entre esa ventana y la puerta del baño. Me contoneaba acariciándome y viéndome reflejado en el espejo junto a la ventana y el de el cuarto de baño. Trataba de alargar todo lo máximo posible aunque sabía que no tardaría mucho en correrme. A los pocos minutos, un nudo me atenazó el estómago, me había parecido ver que las cortinas de la habitación de enfrente se habían movido. Tras unos segundos asustado decidí que eran imaginaciones mías y continué con mi baile frente al espejo... volví a ver moverse las cortinas y esta vez estaba seguro; me quedé fijamente mirando la ventana y ahora se encendió una pequeña luz de mesa y pude ver la silueta de un hombre, desnudo acariciándose la polla.... Iba a correr al extremo de la habitación para apagar la luz y tratar de ocultarme avergonzado cuando el desconocido cogió una copa de algo que estaba bebiendo y la alzó a modo de brindis y con un gesto me invitó a ir a su habitación o me pedía permiso para venir a la mía.... sonreí, me encogí de hombros e hizo un gesto diciéndome que venía. Le oí correr por el pasillo y le abrí nada más que tocó la puerta de mi habitación. ¡Hostia! había corrido los ocho o diez metros de pasillo en pelotas. Era mayor que yo , atractivo, luego supe que tenía 55 años, veinticinco más que yo, además de una polla que se me antojaba deliciosa. Y se llamaba Yves.
Ninguno teníamos preservativos, una vez pasado el primer contacto en el que pensé que iba a correrme demasiado pronto me dediqué a su polla. Me dijo que se corría demasiado pronto la primera vez, pero que se recuperaba pronto y luego podía controlarse mucho tiempo..... me acariciaba las nalgas como si fuera una mujer; me deslicé en la cama y tras recorrer su cuerpo con la lengua me dediqué a su polla. Hacía tiempo que no mamaba una polla, desde mi encuentro con la travestí de pago en esa misma ciudad y es una de las cosas que más me gusta hacer. Supe cuando se iba a correr, sentí palpitar su polla unos segundos antes de que se vaciara, nunca se habían corrido en mi boca, ni siquiera Javier, pero estaba enormemente excitado e imaginaba que me iba a gustar, o más bien lo deseaba, deseaba que me gustase y sólo pensarlo sentía como me ponía más duro. La primera descarga se estrelló en mi paladar, vino una segunda... otra... en siete u ocho segundos tenía mi boca llena de esperma, jugaba con ello en la boca antes de decidir tragar y a continuación me dediqué a pasar la lengua por todo su falo limpiándolo casi con gula. Hubo varios minutos de juegos de todo tipo. Ahora era él quien me comía la polla pero trataba de apartarme de él para evitar correrme y hacerlo durar más tiempo.
No sé cuanto tiempo pasó hasta que comencé a notar su polla casi dura pegada a mi vientre y entre susurros le pedí, le supliqué que me la metiera... No teníamos nada, ni preservativos, ni lubricante, nada... Fui al cuarto de baño y me lavé en el bidé todo lo más intensa y profundamente que pude, recordé que en mi neceser tenía un pequeño frasco de body-milk que cogí en el último hotel que había estado en Madrid.
Yves estaba sobre mi, restregando su cuerpo contra el mío que estaba con las piernas separadas y besándole en la boca con mi lengua en lo más profundo de ella. El pequeño frasco de body-milk hacía tiempo que estaba entre los pliegues de mi ano.. Yves se revolvía sobre mi y notaba su polla frotarse entre mis testículo, entre mis nalgas, resbalando entre ellas fruto de la leche corporal... No utilizó sus manos, simplemente se movía sobre mi y de repente, casi sin pretenderlo su polla que encajada en la entrada de mi ano...
continuaba moviendo su cuerpo y sin darnos cuenta sentí como me abría y su glande se abría paso. Comencé a correrme a medida que iba entrando en mí. Posiblemente fue el orgasmo más intenso que había experimentado hasta ese instante; intenso como no había sentido jamás e inmediatamente de sentirlo deseé que saliera de mi, era tan intenso que no podía soportarlo... Pero Yves se quedó quieto un instante y luego inició un lento y acompasado mete-saca... metía su mano entre su cuerpo y el mío, recogía entre sus dedos mi abundante descarga y la depositaba entre nuestros labios para besarnos.... esta probando mi propio esperma y me sentía vicioso... me decía que era cono una puta y que quería serlo.... se mantuvo dentro como quince minutos antes de vaciarse dentro de mi. Y eso, sentir su esperma como golpeaba la paredes internas de mi ano me estaba haciendo endurecer nuevamente.
Todavía era relativamente pronto; Yves me propuso acompañarle a un local o club donde había travestís. Era cerca de la Place Clichy, en la rue des Dames... Me habló del lugar y la curiosidad me empujaba pero el verdadero morbo llegó cuando insistió en que fuera con ropa de mujer. Evidentemente no me atrevía aunque tampoco tuvo que esmerarse en su insistencia. Lo que de verdad me daba.... "vergüenza" era salir así a la calle y que alguien pudiera decirme algo, Yves insistió en que no iba solo, él me acompañaba como pareja y seguro que nadie nos diría nada. Tenía un par de faldas, pero no me atrevía a tanto. Había comprado unas mallas que se pegaban a mi cuerpo como una segunda piel, eran de color negro y no llamaban mucho la atención. Dos pares de pantys enrollados hacían su función en las copas del sujetador y los botines, parece mentira pero caminaba con ellos como si los hubiera usado toda la visa, realzaban mis nalgas hasta el punto que me excitaba yo misma al verme en el espejo. Un top ajustado y una gabardina que lo mismo era de hombre que de mujer..... Fuimos en METRo, estaba bastante lejos pero estando acompañada no me sentí cohibido ( ¿o debiera decir cohibida? ) incluso los dos centenares de metros que anduvimos hasta llegar al local en medio de mucha gente.
Se llamaba el local "LMDT" (la maison du travesti) y era otro mundo: muchos hombres sobre todo maduros en busca de algo, un par de docenas de "chicas" como yo, algunas de ella con pelucas años 60... Hice rápida amistad con dos "mujeres" poco mayores que yo y en las casi tres horas que estuve allí hice todo tipo de contactos... Me comí una polla en los lavabos que disfruté enormemente... Salimos de allí pasada la una de la madrugada, Yves se fue solo al hotel y yo me quedé con Brigitte, me invitó a acompañarla a casa prometiéndome acercarme después a mi hotel. Tenía 42 años y era preciosa. Un cuerpo de infarto, tremendamente femenina y con unos incipientes pechos, a medio camino la llamó por teléfono Chloé, otra travestí más o menos de si edad pero ésta estaba hormonada. Sus pechos eran casi como los de una actriz porno.
Aquella noche en casa de Brigitte fué la primer vez que probé el "popper"... no lo conocía. Con ello podía recibir una polla de buen tamaño disfrutándola intensamente... primera vez del "popper" y contando los dos polvos que horas antes me había echado Yves, la primera vez en mi vida que me iban a follar cinco veces haciéndome alcanzar el orgasmo ese mismo número de veces aunque la última apenas legara a eyacular. Mamé la polla a las dos recibiendo en mi boca su crema, y me follaron tres veces, dos Brigitte y una Chloé. Cuando desperté por la mañana esta última se había marchado, estábamos Brigitte y yo solas. No me preguntó mi parecer, solo cuanto tiempo iba a estar en París; luego me prestó ropa para acercarnos a mi hotel, fue ella quien me maquilló cuando me vi en el espejo vi a una preciosa mujer... recogí mi maleta y me trasladé a su casa. Todavía, en ese viaje, estuve seis días en París... en esos días me la metieron veinticinco veces más... perdía la cuenta de las descargas que recibí en mi boca haciendo mamadas.
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