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    2008 Capitulo 13: Hija mala

    Tenía muchas cosas en mente después de confirmar mi embarazo con Alejandro, por una parte, lo que él sugería era extremadamente enfermizo, era algo prohibido y era algo que jamás hubiera cruzado por mi mente. Por otro lado, tenía razón al pensar que, si mi padre creyera que mi hijo era suyo, podría manipularlo a mi gusto y me ahorraría un mundo de problemas al descubrirse el embarazo, incluso podría ayudarme. Estaba loca por el solo hecho de considerar el pedido, pero también me sentía más excitada de lo que había estado hasta ese momento, no sólo mi cuerpo estaba cambiando, sino que desde que Alejandro entró en mi vida había aprendido a disfrutar del sexo sin límites morales.

     

    Fui a clases con normalidad, me esforcé por no pensar en otras cosas y evité tanto a Carlos como a Lizette hasta salir de clases e ir rápido a casa. Me encerré en mi habitación y comencé a tocarme, trataba de recrear la forma en la que Alejandro me tocaba y doblegaba mi voluntad llevando fuertes y entumecedores orgasmos que hasta ese punto de mi vida eran la razón para despertarme cada mañana. Los segundos se transformaron en minutos y estos en horas, pero no lograba ni de cerca una pequeña parte del efecto que buscaba, el efecto que él tenía sobre mí. Después de horas de intento fallido me quedé dormida en lo que debió ser un plácido y profundo dueño que durase hasta la mañana siguiente, pero el hambre me despertó después de la media noche y fui a la cocina a saciar mi apetito. Comí rápido para volver a la cama a intentar de saciar mi hambre de sexo con mis manos, pero mientras lavaba mis dientes escuché a mi papá entrar a casa en silencio, o eso trató, pero no lo logró. A esa hora mi hermana dormía, mi mamá dormía y yo debí de estar haciéndolo también. Al recibir a mi papá en la puerta principal lo vi tambalearse luchando por caminar. Lo ayudé a caminar hasta el sillón de la sala a pocos metros de la puerta principal y regresé a cerrar la puerta principal. Sólo había ido a la cocina a comer, no creí que me encontraría en una situación así, sólo vestía una polera rosada con estampado de flores y una tanga negra porque no esperaba encontrar a nadie en mi búsqueda por comida. Regresé a ver a mi papá y pude oler el alcohol en su aliento, lo que explicaba su llegada en ese estado. Mi mamá odiaba que él saliera con sus amigos y que volviera en ese estado, eso fue el motivo de muchas discusiones entre ellos dos. Lo miré por largo rato, ahí estaba el indefenso e incapaz de resistirse a lo que fuera que yo quisiera hacerle. Pensé que debí estar loca por solo considerar la idea de Alejandro, pero en ese momento no era yo misma. Algo dentro de mí me gobernó. Había hecho tantas locuras en tan poco tiempo que ya no sabía quién era o de lo que era capaz. En ese momento desconecté mi conciencia. No fui Daniela, no fui una adolescente con las hormonas hirviendo, no fui mujer, fui un animal hambriento. Hambriento de sexo, hambriento de placer, de contacto, de sentir algo.

     

    Me arrodillé entre sus piernas, puse mis manos en sus rodillas y restregué mi cara en su entrepierna. Lo sentí ponerse duro, con mis mejillas, con mi nariz y mis labios. No pasó mucho antes de que mi curiosidad ganara y me atreviese a sacarlo de su prisión. Cuidadosamente desabroché su pantalón y lentamente bajé el cierre, tratando de no despertarlo de su sueño borracho. Lo que vi me decepcionó enormemente. El pene que saqué del pantalón resultó ser mucho más pequeño que el de Alejandro, si fuera generosa lo compararía al de Carlos en tamaño, pero un poco más oscuro. El olor era fuerte, pero no me desagradó. De cierta forma me invitaba a continuar con lo que me había propuesto. “Sólo lo voy a chupar”, me dije a mi misma.

     

    Envolví mis dedos alrededor de su pene con una mano. Arriba y abajo, acariciándolo mientras lo miraba. Sabiendo que seguramente le encantaría verme haciéndolo. Lentamente deslicé su pene en mi boca, recordando cómo se sentía cuando hacía lo mismo con Alejandro, esto era decepcionantemente diferente. Tomo la mitad dentro de mi boca antes de sacarlo un poco, luego tomé la totalidad de él en mi boca. Lo que no tenía en largo o ancho lo tenía en cantidad de venas, al tenerlo dentro de mi boca sentí con el paladar y la lengua cómo la gran variedad de venas desfiguraba su contorno dentro de mi boca.

     

    Lo miré mientras él gimió, lo que realmente me asustó al pensar que había despertado. No abrió los ojos ni se siguió moviendo. Empecé a mover la cabeza hacia arriba y hacia abajo, apenas respiraba por la nariz. Probé lo que creí que era algún tipo de almizcle familiar dulce en mi boca. Amándolo.

     

    Seguí meneando mi cabeza mientras mi saliva babeaba rodo su falo, terminando en mis dedos. El mismo dedo en el que pondrás el anillo. Me sonrojé al pensar en eso. Entonces sentí su mano sobre mi cabeza, entre mis cabellos. Nuevamente lo miré esperando encontrar que sus ojos me veían de regreso, pero solo lo vi con la cabeza inclinada hacia atrás en el sillón.

     

    Me acomodé en mi lugar y continué chupando. Cada vez que me alejaba, regresaba con fuerza a él hasta que mis labios tocaban su base. Furiosamente, deslicé su pene y le di un fuerte apretón mientras sentí que mi saliva babeaba por mi barbilla. Él gimió en su lugar sin moverse. Empecé a balancearme más rápido y más fuerte. Haciendo ruidos mojados, indecentes y traviesos que seguramente se escucharon por toda la casa, pero eso no me atemorizó ni me detuvo en ese momento, estaba poseída por la lujuria y el hambre de más sexo. Ya sin darme cuenta mi mano derecha había encontrado su lugar entre mis piernas y me daba el placer mediante fuertes estímulos en mi clítoris.

     

    Sentí su mano deslizarse hacia mi cabeza nuevamente, aunque sin forzarla hacia él, pero yo respondí empujando su pene más profundamente en mi boca. En el fondo yo sabía lo que se acercaba, pero solo atiné a llevarlo tan profundo como su corto tamaño lo permitió dentro de mi boca, para que disparara en mi garganta. Explotó en mi garganta. Mis ojos se abrieron para verlo nuevamente, esperando ver alguna reacción en su cara, pero nada. Luego apreté mis labios alrededor de su pene mientras tragaba tanto y tan rápido como pude sus gruesas cargas viscosas calientes en mí, pareció que no había eyaculado en meses porque la cantidad que salió de él fue demasiada

     

    Él siguió eyaculando y eyaculando mientras yo seguía tragando. Casi me atraganté un par de veces, pero logré contenerlo, pensando en que no quería dejar rastros de mi incestuoso acto.

     

    Después de que dejó de descargarse en mi boca, le chupé el pene sólo para asegurarme de que no chorrearía al sacarlo. Lamí la punta mientras él balbuceaba palabras que no entendí mientras seguía con los ojos cerrados. Pude sentir el regusto de su semen espeso y pegajoso en mi boca y en mi garganta. Rápidamente tomé su pene pequeño y flácido y lo puse dentro de su pantalón, subí el cierre e intenté abrochar dos veces el botón sin éxito, así que lo dejé así y me apresuré a volver a mi cama, dejándolo ahí. 
     
      Posted on : Jun 13, 2020
     

     
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