|
Siempre que íbamos a nuestra playa preferida, se nos acercaba un negrito muy simpático a intentar vendernos algo, ya que una vez le compramos una toalla grande y somos gente amable que da pie a la charla. Cada vez que nos veía se acercaba y aprovechaba para descansar y comerse con la mirada a mi mujer, que a sus 45 años de edad aún tiene un cuerpo que pone a más de uno, joven o mayor. Que puñetas, es una MILF. Como veis una situación sin malicia ni forzada. Típica de marido buenazo y morbosillo orgulloso de lo que tiene en casa.
He de decir que la playa de la que habló es nudista ya que nosotros practicamos el nudismo desde hace 2 veranos. La verdad es que nos ha costado dejar la tontería textil. El último día de Julio, Paco, que así llamaré al vendedor de la playa, miraba con más descaro las tetas de mi mujer que son de un buen tamaño pero algo caídas, sin dejar de ser apetecibles, con una aureola morena y coronada con un pezón amplio y duro. Todavía me acuerdo cuando éramos novios y tenía que sacarnos de encima a los moscones atraidos por su tremenda pitonera. Pero los años pasan.
Su culo, un poquito gordo (pistoleros)pero bastante apetecible, rollo pera, con las carnes bien puestas y donde agarrar, y por supuesto el coñito bien depilado y con un pequeño matojito de pelos negros encima cómo a mi me gusta. Bueno, y como le gustaba a un noviete que tuvo en la Universidad de BCN y con el que me puso un par de años los cuernos... Esta parte del cuerpo es la que más llama la atención, ya que su coño es bastante grande con los labios sobresaliendo y un buen clítoris. Por cierto, me costó pero la acabé perdonando.
En fin, sigamos. Mi mujer, que se da cuenta del chequeo de Paco, me dice de bañarnos, y en el agua me confía que en vez de ponerla nerviosa lo que se está poniendo es muy cachonda. Esta confidencia no me la esperaba, porque, aunque mi mujer es muy activa sexualmente y le gusta casi de todo, (jugar con juguetes, hacerse fotos follando, mamando y tragando leche, follar en sitios al aire libre...) siempre que bromeaba con ella acerca de tener otra polla de verdad para ella, me decía que con la mía y sus consoladores tenía bastante. Las mujeres casadas son un pozo de sorpresa...
Le pregunté medio en cachondeo que hasta dónde quería llegar y me confesó que le gustaría por lo menos poner cachondo a Paco y sentir su lechada en sus tetas. Hablaba en serio. Yo le dije que si eso no suponía un problema, pues adelante, que ella ponía los límites. A todo esto, yo estaba súper empalmado, por lo que le pedí que saliera ella antes y que después me unía yo cuando me calmara. Un poco celoso no puedo negarlo que lo estaba. Pero a mi siempre me ha podido el morbo.
Tardé unos 10 minutos en salir y vi a Paco totalmente desnudo junto a ella. Una pareja de gays que había cerca de la orilla me sonrió con ironía. Conforme me acercaba, pude comprobar que nuestro amigo hace honor a la creencia de hombre de color pollón grande. Una mirada cómplice con mi mujer me bastó para comprender que ella también estaba sorprendida ante generoso atributo. Era un enorme fruto negro y aterciopelado que le hacía la boca agua hasta al machito que teníamos a unos 20 metros disfrutando de una bolly de unos 18 recién cumplidos. A los dos se les iba la mirada hacia nuestras toallas por primera vez en muchas horas que estábamos allí.
Nada más acercarme, me pide que le unte crema, que se está quemando con el sol. Yo, un poco sobrepasado por la situación, le digo que espere a que se me sequen las manos o, que si no le importa, se la ponga Paco, que con la mirada dice que sí. Y sin dudarlo, se levantan los dos y empieza a untarle crema por los hombros y la espalda. Al ver que sigue por las piernas, mi mujer le dice que el resto del cuerpo también necesita protección, y especialmente las zonas que habitualmente están cubiertas por la ropa. Ya somos el centro de atención de las 3 parejas y dos tipos solos que hay en nuestro trozo de playa.
El comentario de mi mujer hace que la polla de Paco empiece a ganar tamaño y sus manos empiecen a masajear el culo de mi mujer con tanto empeño que os aseguro que podría estar todo un año sin untarse protección solar por esa zona. Yo, que conozco bien a mi mujer, me doy cuenta de que ya está bastante excitada con sus pezones duros como piedras. Me hago el moderno, me tumbo a mirar entre cachondo y mosqueadillo más porqué hay demasiado público que por la osadía de los dos.
Cuando Paco cree que ya le ha sobado bastante el culo, empieza a echarle crema por delante y a sobarle de manera lujuriosa las tetas, llegando a empalmarse completamente, por lo que debido a la cercanía de la otra gente y un gesto mío de "no te pases" tuvo que ponerse el bañador para desencanto de mi mujer, y pedirme que sea yo el que termine de echar el protector solar. Yo estaba duro pero menos, ja, ja, ja. Que Polión tenía el Paco. En voz baja me dijo que si molestaba se marchaba. Mi mujer y yo nos miramos. Me supo mal. Ella me dijo: ya es hora de darte el regalo que quieres. Sí, todo esto lo hago por satisfacer tu fantasía. Y a Paco no lo vamos a meter en el Hotel, ¿no?
Con mucho esmero y dedicación, escondidos tras un par de sombrillas y una toalla manta que pusimos como si fuera una tienda, tumbo a mi mujer y empiezo a masajear el coño untando la protección. Aprovecho para, de cuando en cuando, meter un par de dedos por su rajita y a abrirle completamente los labios para que Paco viera el material. Yo, disimuladamente, me pongo en pompa por lo que pueda pasar...
Al cabo de un rato, mi mujer, que ya está más que caliente, nos pide que con un par de toallas de las que lleva Paco para vender, tapemos lo poco que queda al descubierto para evitar que nos graben con algún dispositivo móvil. Yo le pido que hable un poco más bajo. Una vez terminado de cerrar del todo la improvisada tienda de campaña, le pide a Paco que se desnude de nuevo, viendo que, aunque el pollón está a media asta, el tamaño es considerable. Me tengo que sorver la baba que inunda mi boca. El espacio ya huele a polvo, sal y sexo.
Más adelante Paco, para romper el hielo, nos confirma que le mide 28cm de larga y que la mía no está nada mal para ser un Blanquita. Sonrió cómo un tonto por el comentario y el nerviosismo. Paco se acerca, me pone una mano en el hombro y con la otra acerca su miembro hacia el mío. Hostias que morbazo! Mi mujer nos comenta que está muy cachonda, pero que hay límites que no va a traspasar, así que le dice a nuestro amigo que se dedique a mirar y si quiere a masturbarse. Al final le sale el venazo de su madre, putona pero tradicional. Ella, mientras tanto, se ha puesto a 4 patas y en posición de 69, por lo que empiezo a acercarme subiendo y bajandome la piel para comerle el coñito y ella mi polla. Si hay algo que se nos dé bien a los García es follar cómo conejos. El negro se encendió un pitillo.
Su culo queda a la altura de la cara de Paco, que ya está con su pollón en la mano y le lanzaba caladas de humo de vez en cuando. Reconozco que a mi mujer le encanta cómo le como el coño. Empiezo con una suave pasada de lengua húmeda por la rajita, una vez que la veo bien ensalivada le meto la lengua lo máximo posible y luego me dedico a su clítoris que separo con mis dos dedos y lo dejo indefenso ante mi lengua y boca. No me olvido de sus pechos... Sigo con el culo en pompa cómo una putilla de Instituto.
Es tal nuestro grado de excitación por tener al negro al lado que ella le pide a Paco que coloque la punta de su polla en la entrada de su coñito pero sin que llegue a metérsela. Como no hemos cambiado de postura, la polla de Paco queda a escasos centímetros de mi boca, llegando a escurrirse unas gotas de líquido preseminal que por sorpresa cercanía acaban en mi boca y que yo, sin decir nada, me trago. El sabor no me desagrada. Creo que mi mujer se da cuenta de que he saboreado líquido de nuestro amigo y, justo en ese momento, me corro en su boca y me tiro un pedete de gusto...joder que corte! Los dos se ríen.
Ella se da la vuelta con toda mi leche en su boca y suelta mi corrida con un beso en la mía. La situación me vuelve a poner a 100 y no le hago ascos a tragarme mi propia leche. Paco sigue con su masturbación y nos hace ver que se va a correr en breve. Mi mujer me dice que si quiero seguir...
Ella vuelve a ponerse en posición de 69 y dice que quiere la leche en su culo para que resbale y caiga en mi boca. Yo, de la excitación que llevo, no digo que no, por lo que Paco empieza a descargar leche en el culo de mi mujer, 1, 2, 3, 5, 6... creo que hasta 8 chorreones. A partir del tercer chorreón ya algunas gotas empiezan a descender por el coñito de mi mujer y ella pide que se lo limpie con mi lengua.
Los tres siguientes chorreones van directos a mi boca, lo que me hace tener una arcada, y escupo lo que puedo, ya que me da asco un pelo que va con la leche. A consecuencia de ello, mis labios y parte de mi cara queda llena de la leche de Paco. Ni que decir tiene que mi mujer se corre como una loca en cuanto termino de limpiar su coñito. Mónica me lame y me besa el ano...
Le pido kleenex a mi mujer para limpiarme la cara y ella con su lengua empieza a arrastrar la leche hasta mi boca, y me ordena que me la trague. De manera imperativa me hace tumbar panza arriba pone su coño en mi boca y me sujeta por los tobillos levantándome las piernas y dejando indefenso mi culo. Yo tengo los tobillos y las muñecas pequeños para ser hombre. Mónica resolución por el esfuerzo y mis lame tazos. Ella sabe que yo quiero aquello y me lo va a dar, intuye cómo solo hace una hembra que ha Paco le va la carne y el pescado. Se oyen fuera de nuestro chiringuito voces amortiguadas por las olas del mar... Paco me escupe y aprovecha la humedad de su polla para comenzar a jugar con mi culito. Los dos empiezan a morrearse de una manera tan cerda que hasta me da miedo...
Basado en un relato visto en Morbocornudos.com
|