|
Dos días después
Carlos me llamó por la mañana y me invitó a mí e incluso a Nicole a ir a una
mini pista de carreras de autos. No me tomó mucho convencer a mamá para que nos
dejara ir y Nicole estaba muy emocionada. Incluso más aun vez que llegamos
allí, al ver a muchos conocidos de ella. El lugar parecía muy divertido.
Después de usar los
autos, Carlos me llevó al edificio de la administración y abrió una puerta sin
señal. Era una especie de armario con trapeadores, baldes y artículos de
limpieza. Iba a preguntarle que hacíamos ahí pero antes de que pudiera decir
algo, me estaba besando. Él estaba besándome apasionadamente y yo estaba tan
abrumada por eso que no me di cuenta de que estaba tirando de mi ropa. Él tenía
mi blusa desabrochada y a la mitad de mis hombros antes de que me diese cuenta.
A los pocos segundos de habérmela quitado, él tenía mi sostén en el piso. Luego
tiró de mi falda hacia abajo y me quito el calzón. “Nooo, no aquí”, protesté.
Pero él acaba de desvestirme diciendo, “Está bien, amor, solo necesito verte”.
Hizo algo de tiempo antes de empujarme hacia abajo por mis hombros diciéndome, “Arrodíllate”.
No estaba muy contenta porque olía a los productos químicos, pero habían pasado
dos días desde que habíamos hecho esto, así que me arrodillé e inmediatamente
comenzó a abrir sus pantalones para sacar su pene y ponerlo en mi boca. Se
notaba que habían pasado dos días desde que él consiguió eyacular porque no le
tomó mucho tiempo hacerlo. Como de costumbre me sostuvo la cabeza unos minutos
y luego me horroricé al oír un par de pasos fuera de la puerta.
Él soltó mi cabeza y mantuvo una mano en mi
hombro y este tipo que nunca había visto antes entró a donde estaba con mi
pololo. “Amor, este es un amigo mío y yo quiero que te haga lo mismo”, dijo más
como una orden que como una petición. El amigo se paró frente a mí y ya tenía
su pene en la mano. “Abre”, Carlos ordenó, y contra mi mejor juicio lo hice. Me
sentí tan avergonzada, ahí estaba completamente desnuda. Sólo se movió delante
de mí con su pene ya en la mano. ÉL no era enorme ni destacaba entre los penes
que había visto hasta ese momento, era promedio, pero era muy agresivo al mover
sus caderas. Se movió muy rápido y por una vez me alegré de que Carlos me
estuviera sujetando por detrás. Empujó tan fuerte y rápido que realmente ayudó
a tener Carlos para apoyar mi cabeza y la espalda. Pero luego el tipo hizo algo
que me pilló totalmente desprevenida. Justo antes de eyacular, sacó su pene de
mi boca y se masturbó un poco frente a mi cara. Yo estaba tan aturdida por esto
que sólo miré hasta que vi por qué hizo esto. Su pene entonces comenzó a lanzar
chorros de semen directo en mi cara. Apenas conseguí cerrar los ojos a tiempo y
traté de dar vuelta a mi cabeza, pero Carlos me sostuvo firmemente y dijo, “Achúntale,
llénale la cara”. Y eso es exactamente lo que estaba sucediendo. Ese tipo me
disparó cuatro veces lanzando desde mi frente, hasta mi nariz y terminando en
mi barbilla. Se sentía tan asqueroso y tuve que mantener los ojos apretados.
Cuando él había terminado, sentí que las manos de Carlos se deslizaban por mis
brazos hasta que él tenía una mano en mis muñecas. Luego estaban detrás de mí
doblando mis codos. Una vez que los tenía detrás de mí era capaz de sostener
ambas de mis muñecas con una mano suya. Entonces lo sentí inclinarse hacia
adelante, para mirarme porque él dijo, “Se ve impresionante”. Unos segundos
pasaron antes de que sintiese sus dedos pasar sobre mis parpados. “Ahí sí,
puedes abrir los ojos”, dijo de forma burlesca. “Te ves hermosa”, continuó. “Déjame”,
protesté. “Todavía no, amor. te ves muy hermosa”. Entonces lo vi levantar su
teléfono y tomarme una foto. “NOOO”, protesté molesta. “Es sólo para mí, amor,
es sólo para mí”, dijo poniendo el teléfono en su bolsillo. No podía creer que
eso hubiera sucedido. Allí estaba totalmente desnuda y mi pololo me hizo hacer
eso con un desconocido. Yo estaba tan avergonzada. El desconocido se limitó a
decir chao y luego salió por la puerta. Carlos besó cuidadosamente mis labios,
sólo un pequeño beso. “Eres increíble. Soy el tipo más afortunado del mundo”,
dijo sacudiendo la cabeza, sonriéndome. “Suéltame”, le supliqué lo que hizo que
mirara molesto. “No, a menos que prometas no limpiarte la cara todavía.
Necesita secarse un poco más”, respondió besando mis labios rápidamente otra
vez. Lo observé acercar un dedo a mi cara para pasarlo en un lugar donde me
había saltado mucho semen. “Pruébalo”, dijo empujando su dedo en mis labios. Me
dio un rápido sabor desagradable del semen del extraño antes de sacudir mi
cabeza a un lado. “Ahora no seas una perra, relájate”, dijo. Odiaba esto porque
estaba tan enojada con él. No sabía qué pensar de mi pololo.
“Dani quiero darte algo muy especial, pero
para hacerlo tengo que soltarte las manos, si lo hago, quiero que me prometas
una cosa simple”, dijo continuando. “Cuando te suelte quiero que no te muevas,
que me dejes darte mi regalo primero, quiero que no limpies tu cara por dos
minutos, entonces si todavía quieres limpiarlo puedes. ¿Podrías hacer eso por
mí y confiar en mí durante dos minutos?”, pensé en lo que él estaba diciendo y
todavía estaba molesta. Asentí con la cabeza deseando que él soltara mis
brazos. “¿Lo prometes?”, preguntó. Asentí de nuevo. “Dilo”, agregó. “Está bien,
lo prometo”, respondí. “Sólo dos minutos”, dijo mostrándome su reloj. “Entonces
si no te gusta mi regalo y si quieres, puedes limpiarte”, continuó. Asentí de
nuevo. Luego lentamente soltó mis brazos y retrocedió delante de mí. Luego
metió la mano en el bolsillo y sacó una cadena. “Esta cadena una vez unida en
tu cuello representa mi amor sin fin y dedicación a ti. Representa un círculo
continuo sin un final como mi amor para ti”, dijo. “Quiero que la uses para mí
siempre mientras seas mi polola”, habiendo dicho esto se inclinó para ponerlo
alrededor de mi cuello. Justo antes de ajustarla, me preguntó, “¿Aceptas esto
como una muestra de mi eterno amor por ti? Mientras lo lleves, significa que
harás todo lo que puedas para hacerme feliz y que me quedaré exclusivamente
contigo”.
Lo miré atónita luchando
contra las lágrimas que no sabía muy bien qué decir. Sus brazos todavía
alrededor de mí, detrás de mí sosteniéndolo la cadena y él entonces preguntó, “¿Bien?”.
Solté una pequeña risita dándome cuenta de que lo dejé allí así con sus brazos
alrededor de mí, quise responder verbalmente pero no podía porque tenía miedo
de llorar así que sólo asentí. Con eso enganchó la cadena en su lugar. Luego
apartó sus brazos y me sonrió. “Te amo”, dijo suavemente. Mi mente estaba
girando y casi me olvidé que todavía estaba allí completamente desnuda, con
semen en mi cara y sin embargo mi corazón se sentía tan cerca de él, tan
enamorada. Luego se dirigió a un estante y tomó un espejo roto. Lo puso delante
de mí y pude ver la cadena alrededor de mi cuello. También podía ver el semen
en mi cara que era sólo un poco brillante. Recogió mi ropa y comenzó a ayudarme
a vestirme. Apenas volvimos a la sala de juegos cuando nos topamos con mi
hermana.
“¿Dónde estabas?, ya me quiero ir”, ella dijo.
Mi corazón estaba latiendo, preguntándose si ella podría notar el semen que
estaba en mi cara. “Estábamos caminando afuera”, respondí. “Bueno, ¿podemos
irnos?”, preguntó ella. Miré a Carlos. Él asintió con la cabeza y dijo, “Vayan
al auto y yo las alcanzo”. Caminó hacia la caja y casi no noté la persona que
estaba atendiendo. El cajero era el desconocido de antes, era quien había
eyaculado en mi cara. Me quedé atónita. Asintió con la cabeza a Carlos, quien
se alejó, se volvió y se dirigió hacia nosotras. “Está bien”, dijo mientras se
acercaba a nosotras y tomó mi mano y comenzamos a dirigirnos hacia la puerta.
Nicol no debió pensar en ello y salió por la puerta. Carlos me dio un beso de
despedida al bajar del auto, ya habiéndonos dejado en casa y se fue.
Carlos trabajó el próximo par
de días un montón de horas así que tenía unos pocos días de verano para mi sola.
Cuando pensaba en el lado público de mi relación con Carlos me sentía bien
conmigo misma. Aquí iba a entrar a primero medio, y mi pololo estaba en cuarto
medio. Lo que yo seguía teniendo que sacar de mi mente eran las cosas que había
estado haciendo en privado con mi nuevo pololo: sexo oral, tragar su semen, beber
su orina, sexo oral a su amigo, tragar el semen de su amigo, y luego con el
tiempo sexo oral a otros tres amigos. Desde el poco tiempo que pasé desde que
le hablé ese verano he ido de dulce e inocente que ni había dado su primer beso
a una persona que ahora había dado sexo oral a cinco personas. Me estremecí al
pensarlo.
Los días parecían pasar
terriblemente lento. Casi no pensaba en mi vida antes de Carlos. Estaba un poco
nerviosa cuando mi madre me notó usando la cadena todos los días. Ella me
preguntó de dónde la había sacado y de nuevo decidí decir la verdad ya que las
mentiras son mucho más difíciles de explicar. Un lunes Carlos me llamó para
decirme que quería que me juntara con él al día viernes, a lo que, por supuesto
respondí que si muy emocionada, ya pensando en que le diría a mi mamá. Me dijo
que vistiese ropa casual, lo que no entendí del todo.
El viernes no podía llegar lo suficientemente
rápido y me aseguré de llegar a la casa de Carlos a tiempo ese día. Él me llevó
a su habitación y me sorprendí cuando vi lo que tenía para mí allí. La razón
por la que me dijo que me viese casual es que me había traído un vestido. Era
como un vestido de fiesta, de color rojo, con una correa que rodeaba el cuello
y se clavaba en un bajo V como escote, el V iba hasta la base de mi pecho, la
espalda estaba desnuda todo el camino hasta mi cintura y el dobladillo era sólo
unos pocos centímetros por debajo de mi trasero. Tenía un nuevo par de medias
al muslo y sus respectivas ligas. Me probé todo y me quedó bien. Los tacones eran
más altos que cualquier otro calzado que había usado y dificultaban mi caminar,
pero no lo mencioné en absoluto. Poco después de probarme mi atuendo, Miguel
apareció con Lizette a cuestas. Su vestido era mucho más conservador, azul
claro con un escote mucho menos revelador, aunque si bien mi vestido era
revelador no había mucho de mí que revelar.
Carlos había hecho que nos recogiese un auto
negro con un conductor tipo Uber, no era una limusina, pero fue muy agradable.
Fuimos a un hotel en la ciudad y fuimos a su restaurante. Nos sentaron en una
habitación de comedor y el servicio era irreal. Me sorprendió que nos sirvieron
una botella de vino y tengo que admitir que me encantó el vino, ya que me hizo
relajar muy rápidamente. Habíamos llegado al restaurante a las 5:00 pm y la
cena duró dos horas completas. No quería que la comida terminase y me
preguntaba por qué habíamos venido aquí tan temprano ya que tenía hasta las
11:00 PM, aunque no te tomó mucho tiempo averiguar el por qué. Después de comer
Carlos y yo fuimos por un camino separado de Miguel y Lizette y eso me
sorprendió. Carlos estaba caminando mostrándome alrededor del hotel y luego nos
dirigió a un ascensor. El ascensor fue a un piso superior y sentí frío y
nervios cuando salimos y fuimos a una puerta y Carlos la abrió con una llave.
Él me sorprendió aún más cuando después de abrir la puerta me recogió y me
llevó dentro para cerrar la puerta detrás de él. Me dejó en el suelo y me besó
apasionadamente durante un rato. Luego me llevó hasta un balcón y abrió la
puerta del balcón donde salimos. El sol se estaba ocultando y me quedé
estupefacta ante la vista desde el balcón. Nos besamos en el balcón por un
tiempo también. Luego me susurró algo en el oído que me puso más nerviosa,
aunque no sabía qué decir o hacer en respuesta. Él murmuró. "Es
hora", y luego me abrazó con firmeza.
Había tenido conversaciones con mis amigas
sobre el sexo y todo. Algunas que conocía habían hecho sexo anal, para evitar
el riesgo de embarazo, pero no sabía de alguien que hubiese mencionado el tener
a dos hombres en ambos lugares a la vez. Había oído que la gran negación al
anal era porque podría ser doloroso. Entonces, ¿qué significaba para mí que
todo ocurriera de una vez? Mientras yo estaba haciendo todo ese trabajo mental,
Carlos se estaba desvistiendo y me di cuenta de que nunca antes lo había visto
completamente desnudo. “Va a estar bien, amor, lo prometo”, me dijo suavemente
empezando a desabrochar el vestido en mi cuello. Antes de darme cuenta estaba
en mis tobillos y él estaba bajándome las medias, luego de tirar de cada liga,
a continuación, yo estaba completamente desnuda.
Escogió un entorno muy agradable para esto,
pero yo estaba tan asustada por lo que sabía que iba a pasar. Dobló la ropa en
la cama y me levantó para dejarme en la cama. Se colocó frente a mí y
terminamos acostados uno frente al otro, entonces hizo una señal a donde estaba
la puerta y cuando lo vi hacerlo, sentí que Miguel entraba también. Comencé a
girar la cabeza para mirar a Miguel, pero Carlos me tomó del mentón antes de
hacerlo y besó mis labios de nuevo. “Solo finge que estamos solos”, dijo
besándome suavemente de nuevo y sentí que Miguel se acercaba a mí. Estaba frente
a Carlos con Miguel detrás de mí cuando sentí la mano de Carlos ir a mi trasero
y separar mis nalgas. Entonces sentí algo que sabía que el pene de Miguel
empujar contra mi trasero y terminaba en mi ano. Mi corazón palpitaba en mi
pecho. Carlos luego levantó mi rodilla superior doblando mi pierna y se acercó
más hasta que sentí su pene tocar contra mi sexo. Dejé mi pierna donde la había
colocado y sentí su mano bajar y mover su pene arriba y abajo acariciando sexo.
Pronto sentí mis labios allí abajo y lo sentí tocar la entrada a mi feminidad.
Él besó mis labios una vez más suavemente, luego lo oí decir una palabra, “Empuja”.
Él estaba hablando con Miguel, pero antes de que me diera cuenta sentí la
dolorosa presión en ambos lados. “Empuja”, dijo de nuevo. Sus dos penes se
habían vuelto más firmes contra mí que en la primera, la segunda sin embargo
hizo que mis agujeros se abrieran un poco y dejé escapar una queja de dolor
creciente. “Empuja”, dijo de nuevo y esta vez dejé escapar un fuerte gemido
mientras sentía penetración en ambos lugares, realmente dolía. “Está bien,
amor, trata de relajarte, trata de dejarnos dentro de ti”, él dijo y volvió a
decir la palabra, “Empuja”. Esta vez dejé escapar un sollozo y me sentí como si
me estuvieran desgarrando allí. Sentí a Miguel desde atrás poner un brazo sobre
mi estómago y Carlos me puso uno alrededor de mi espalda y sin palabras otra
vez sentí que ambos empujaban dentro de mí. Sentí como si me estuvieran
abriendo de par en par, así como no pensé que pudiera ser peor. Carlos dijo una
palabra, “Ahora”, y ambos empujaron contra mí. Me sentí como si un cuchillo
acabara de ser empujado hacia arriba dentro de mi sexo y como si un tubo de
acero hubiese entrado por mi culo. Ni siquiera me di cuenta de lo fuerte que
grité con ese empuje, pero Carlos me dijo más tarde que tuvo miedo de que
alguien llamara a los carabineros. En un ritmo lento ambos continuaron
empujando contra mí, entrando más profundo y más profundo en mi cuerpo. Me di
cuenta de que estaba llorando, pero que nunca se detuvieron. Sólo seguían
empujando cada par de momentos hasta que se sentía como si ambas caderas
estaban contra la mía. Carlos me dio una sacudida eléctrica mientras que él nos
hizo girar encima de Miguel y en esa posición empujo mis piernas hacia mí de
tal forma que casi podía tocar mis hombros con las rodillas. Luego empujó hacia
abajo con fuerza con sus caderas empujando más profundo dentro de mí y empujándome
más fuerte contra Miguel, empujándolo más profundo dentro de mi culo. Entonces
los sentí comenzar a mover sus caderas empujando sus penes dentro de mi cuerpo.
Ya no era virgen de ninguna clase. Creo que estaban tratando de ir lento y
suave, pero me dolió tanto que no estoy segura de que no hubiera importado, ya
que me sentía casi rota por la mitad, pero mantuvieron el movimiento de sus
cuerpos dentro del mío. “Eres increíble y te amo”, Carlos dijo mientras sentía
nuestros cuerpos rebotando en la cama.
Así que esto era, la cosa de la que todo el
mundo hace un gran tema. No solo estaba con mi pololo, sino que con él y su
mejor amigo. Por alguna razón mi pololo me quería con dos a la vez. Así que
aquí yo quería ser tan grande, con dos mayores dentro de mí al mismo tiempo.
Entonces sentí su intensidad creciendo y el ritmo aumentó. Y de repente Carlos
estaba empujando más fuerte contra mí lo que me forzó contra Miguel más duro.
Sus manos se deslizaron por mis piernas desde mis rodillas hasta mis tobillos y
luego las empujó hacia la cama, sujetándolas cerca de mi cabeza y con más
fuerza empujó. Entonces me quedé atónita cuando sentí a chorros dentro de mi
culo, era Miguel haciéndome sentir que su semen se metía en mis entrañas. Mi
mente dándose cuenta de que por primera vez no había protección alguna. Pero
ahí estaba el mejor amigo de mi pololo rociado sus fluidos en mi cuerpo, en lo
profundo en mi culo. Los siguientes empujes de Carlos le hicieron disparar
chorros. Mi cuerpo se tensó pensando en la falta de protección y la posibilidad
del embarazo, mientras yo estaba a punto de decir algo a Carlos, pero ya era
demasiado tarde mientras lanzaba su semen en mi vientre desprotegido. Cinco
movimientos completos, bombeando cinco chorros llenos dentro de mí. En el último
empujó su cuerpo sobre mí de la manera como él me sujetaba de la cabeza cuando
eyaculaba en mi boca, pero esta vez todo su peso corporal empujaba duro contra
mí. Nos sostuvo así y apenas pude respirar, sintiendo que ambos estaban tan dentro
de mí. La presión en mi culo disminuyendo hasta que apenas podía sentirlo
dentro de mí. Finalmente, mi dejó y dijo, “Eres maravillosa, amor, te amo con
todo mi corazón”. A pesar de que la presión ya era menor, todavía nos sostenía
así un poco más. Entonces finalmente se volvió hacia atrás, tirándome con él.
Sentí que sus dos penes se retiraban. Miguel salió de la cama antes de ir al
baño dejando la puerta abierta, lo escuché orinar. Cuando regresó a la
habitación, empecé a levantarme para ir a hacer lo mismo, pero Carlos me
agarró, “Todavía no, amor, quiero que lo tengas todo el tiempo que puedas
dentro de ti”. Miguel volvió a la cama detrás de mí y Carlos le dijo que me
abrazara mientras él iba al baño a orinar. Cuando regresó le dije que realmente
tenía que ir así que él caminó conmigo al baño y me guio hasta el inodoro. Me
besó mientras oriné, lo cual me pareció muy raro. Luego me limpié y me recogió
y me llevó a la cama cuando llegamos allí vi mi sangre virgen en las sábanas y
me hizo sentir vergüenza, pero Carlos me puso allí de todos modos. Él se paró frente
a mí y ambos me abrazaron. Los tres nos quedamos así hasta las 10 PM y luego
nos levantamos. Carlos tenía una bolsa debajo del mueble junto a la cama y la
sacó. Allí estaba la ropa que me había sacado en su casa. Miguel se puso la
bata y se dirigió a la otra habitación. Antes de que me vistiera me hizo
sentarme en el borde de la cama desnuda, no me di cuenta por qué hasta que era
demasiado tarde, pero sacó su teléfono y tomó una foto de mí. Luego me vistió
primero antes de vestirse. Entonces Carlos se vistió y recogió nuestras
pertenencias. Nos dirigimos fuera de la habitación al ascensor. Fuimos andando
y el mismo vehículo de antes estaba allí esperándonos otra vez. El conductor
abrió la puerta y Carlos y yo nos metimos en la parte de atrás.
Me abrazó, besó la mejilla y me dijo que me amaba.
El auto me dejó en mi casa, Carlos me dio un beso de despedida y las buenas
noches. Estuve en casa 20 minutos antes de la hora límite. Saludé a mi mamá
para que ella supiera que estaba de vuelta y me preguntó si me lo pasé bien. Le
dije que sí, no queriendo hablar mucho, por el miedo a que supiese lo que había
pasado. Fui al baño para ir a orinar de nuevo y vi que todavía estaba
sangrando. Me puse algo de papel y me puse el pijama, prendí mi música y me
acosté en la cama. Ya no era virgen y había perdido dos tipos de virginidad en
una noche. No estaba segura de qué pensar de mí, pero traté de no pensar
demasiado, excepto en sus palabras, “Te amo”.
|