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Se despidieron y Daniel con
Marta salieron a la calle. Antes de continuar Daniel le dió las
siguientes indicaciones en el portal de casa -Cogeremos el metro, el
centro comercial está a pocas paradas, ya sabes que a estas horas la
línea de metro va con mucha gente. Como siempre procuraré mantenerme
pegado a tí pero si por cualquier circunstancia la gente nos separa no
te sueltes de la barra en la que fije tu mano si no conseguimos un
asiento para tí- era algo que le repetía cada día. Pero no estaba de
más, especialmente con una blusa tan sugerente, sabía que aquella ropa
era como poner un anzuelo con carnada para los aprovechados que siempre
pululan en el metro en las líneas mas concurridas. No tenía ninguna duda
que más de uno intentaría aprovechar la primera ocasión para meterle
mano.
Durante todo el més que Daniel
conocía a Marta jamás había intentado aprovecharse él de esas
ocasiones, se había sabido ganar muy bien la confianza de Marta que en
mas de una ocasión le había confesado al bajar del metro que alguna mano
desconocida había toqueteado su cuerpo mas de la cuenta. La respuesta
de Daniel siempre era la misma, “No hagas caso mujer, tienes el cuerpo
mas deseable que conozco. Imaginate a ese desgraciado la de pajas que se
hará en tu honor recordando el momento.-Se lo decía de una forma tan
directa y sencilla que los dos terminaban riéndose y burlándose del
aprovechado de turno.
Aquellas risas posteriores
habían conseguido que Marta no le diese importancia a esos momentos. Con
toda la frialdad del mundo se lo tomaba como “gajes del oficio”. Para
que incomodarse más si era imposible identificar entre la multitud la
mano del aprovechado de no ser que Daniel lo pillase infraganti. Mejor
tomarlo a broma porque era algo que sabía desgraciadamente que se
repetía con demasiada frecuencia. En este mundo siempre hay aprovechados
las fotos de maduras xxx en busca de los mas indefensos para beneficiarse de ellos. Esa realidad
la tenía asumida y no la podía cambiar, mientras no cambiase la
mentalidad del conjunto de la sociedad. Hoy en dia, el que mas o el que
menos, procura escurrir el bulto y si ve algo no quiere meterse en
problemas, Es una pena, pero desgraciadamente es así, salvo honrosas
excepciones.
Caminaron unos doscientos
metros hasta alcanzar la parada de metro, Marta conocía aquel recorrido
con soltura, movía el bastón con agilidad de lado a lado avisando a los
transeúntes de su presencia. Al tiempo que se sujetaba con fuerza del
brazo de Daniel, tenía muy presentes los 34 escalones que había frente a
ella descendiendo para tomar su metro habitual.
Como de costumbre aquella
línea céntrica estaba abarrotada de gente por las mañanas. Daniel
avisaba con sus voz a los despistados para que dejasen paso mientras
Marta movía sin cesar su bastón de lado a lado. En apenas cinco minutos
llegó el metro, Daniel esperó como de costumbre que entrasen los
ansiosos para evitar ver fotos xxx y luego con sus manos y su voz consiguió
abrirse paso. Tan solo entraron un par de metros en el vagón y Daniel
cogió la mano de Marta para asirla a la barra vertical más próxima
mientras él se pegaba a su costado izquierdo. Frente a ellos había dos
chavales jóvenes, con indumentaria punk, crestas en el pelo, chupas de
cuero cubiertas de herrajes, apoyados en la pared del vagón. Uno de los
chicos se agarró de la barra colocando sus manos justo por encima de las
de Marta y se dirigió a Daniel viendo que iban juntos.
-¿De verdad es ciega? ¿Y que significan esas barras rojas del bastón?, pensaba que los ciegos llevaban el bastón todo blanco
-Es sordociega por eso el
bastón lleva franjas rojas de ver porno hentai - respondió escuetamente Daniel que
no le apetecía dar explicaciones.
-!Joder que putada tio, además de ciega, sorda, vaya marrón! -respondió el chaval sin obtener mas comentarios de Daniel
-¿Es tu mujer, tío? !Vaya blusita guapa que le has puesto, ¿no? -preguntó ahora el otro con tono desafiante.
Los cuatro estaban pegados
alrededor de la barra, apenas 30 o 40 cm separaban las cabezas de los
chicos de los gif xxx . Marta mantenía una distancia no superior a un palmo de
la barra donde se agarraba con fuerza ajena a la conversación de los
chicos, ni siquiera a su existencia. En la siguiente parada video milf de metro
siguió entrando mas gente de la que salía, entre los pasajeros otro
punkarra que pronto se dió cuenta que estaban los dos colegas junto a la
puerta.
-!Hombre Rulos! ¿Que tal va
colega? ¿Te vienes a pillar con nosotros? -preguntó uno de los colegas
al recién llegado que se pegó a la espalda de Marta, empujándola hacia
adelante, hasta que la barra freno el cuerpo de Marta. La presión de la
gente era muy grande en aquel vagón.
Marta sentía la presión de
alguien pegado a su espalda, sus pechos pegados a la barra que quedo
enterrada en ellos sobresaliendo desafiantes por ambos lados. Las manos
del chaval que se agarraba a la barra, encima de las manos de Marta,
quedaron ahora pegadas a sus tetas, Sin buscarlo, sin saberlo, pero
ahora Marta tenía las dos manos de aquel chaval restregándose en sus
tetas. El chico haciéndose el despistado hablaba con su colega recién
llegado que estaba pegado a la espalda de Marta aprovechando la ocasión
para restregar cebolleta en el culo de ella.
-!Ya ves tío, aquí, que no me
puedo mover, esto está petado de gente! jajaja -la risa burlona del
chico les dió a entender lo a gusto que estaba frotándose con el culo de
la señora.
-!No te preocupes tío, no te
esfuerces en darle explicaciones, la señora es ciega y sorda, no se
entera nada! -dijo el de las manos en la barra que aprovechando la
ocasión las había abierto y dejaba que Marta de forma inconsciente
refrotase sus tetas en ellas. Su colega de al lado viendo la ocasión
imitó a su amigo y se agarró de la barra sobre las manos de su teen redhead
buscando rozarse también con aquellos tetones que aprisionaban la barra.
Ahora eran cuatro las manos que se aprovechaban del vagón abarrotado
para meter mano a las tetazas de Marta cada vez con mayor descaro.
El que estaba detrás de Marta
comenzó a reírse a carcajadas viendo como se pasaban sus colegas
-Perdone señora, me están empujando -dijo pegándose al oído derecho de
Marta como queriendo confirmar que no oía nada de verdad.
-!Joder, pues es verdad, no
oye nada! ¿Seguro que es ciega? jajaja- se burló mirando a sus colegas
al tiempo que su mano izquierda palpaba el culo de Marta buscando con
descaro meterse bajo la falda.
Daniel ya no pudo contenerse
mas y viendo que aquello iba a mas decidió intervenir -!Me parece
chavales que os estais pasando ya!, !Dejadnos en paz! -gritó encarándose
con los tres.
El último que había puesto las
manos en barra era el que estaba pegado a Daniel, soltó las manos y con
bastante agilidad metió la mano en su bolsillo y abrió un navaja tipo
mariposa con la que presionó el vientre de Daniel. -!Tú tranquilito
héroe! !Si te mueves te rajo!, !Solo nos estamos divirtiendo un poco,
joder!
Daniel sintió el pinchazo de
la navaja en su vientre, se lo pensó mejor, aquel tipo de chavales
tenían pintas de los que no se lo piensan en darle un pinchazo a
cualquiera.
-!Así está mejor, calladito!,
!Tú miras y hablas si se te pregunta, pringao!, ¿Que esperabas?, si la
sacas a la calle enseñando esos melones, ! Joder!, ¿Como cojones te
entiendes con ella si no ve, ni oye? - preguntó presionando al mismo
tiempo un poco mas con la navaja.
-!Tenemos que bajarnos en esta
parada! !Dejadnos ir, por favor! -pidió Daniel notando la presión
punzante en su vientre de la navaja.
-!Yo creo que no, estamos muy
bien en este rinconcito del vagón solo para nosotros!, Si quieres puedes
bajarte tú, pero creo que serás un poco mas hombre y no dejarás a tu
mujercita sola con incestos ¿O sí?, Si te quedas responde a mi pregunta,
si no puedes bajarte ya, mientras avisas a la poli nosotros nos
bajaremos en la siguiente o en otra y cuando la encuentres tendrá mas
agujeros de los que tiene ahora.!Tu mismo, colega!
Daniel tragó saliva, estaba
empezando a estar asustado de verdad, sabía perfectamente que aquel tipo
de maleantes no solía tener nada que perder -Hablo con ella con las
manos- dijo al fín
-!Pues venga, a que esperas,
dile que estas con unos colegas y que sino se porta bien te rajamos a tí
y luego a ella!, !Vamos joder, ya te imaginas lo que queremos,
cuéntaselo, que este calladita, que se deje hacer y no os pasará nada!
-una nueva punzada en el vientre obligó a Daniel a coger la mano de
Marta y explicarle lo que ocurría.
-!Dile que asienta con la cabeza si lo ha entendido!, !Venga, Diselo!
El semblante de Marta cambió
al entender lo que le quería decir Daniel, por si tenía alguna duda el
de la navaja pinchó levemente en el costado de Marta que asintió
repetidamente, subiendo y bajando la cabeza.
-!Bingo! La maruja pechugona
lo ha entendido, !Muy bien pringao, tu quietecito, si te mueves la rajo!
-dijo el de la navaja dejando de presionar en el vientre de Daniel y
manoseando con descaro las dos tetas de Marta estrujándolas contra la
barra cromada -!Ostia que melones chavales, siempre he querido follarme
unas peras como estas!
-!Sacaselas joder!, !Abrele la blusa y quítale el sostén! -dijo el que estaba pegado a la espalda de Marta
-!Tranqui colega, ya voy!- las
manos del chico comenzaron a soltar los botones de la blusa, despacio,
uno a uno, recreándose mientras lo hacía y continuaba manoseando
aquellos pechos inmensos por encima del sostén. Las dos manos del chico
cogieron el pecho izquierdo y lo sacaron fuera del sujetador, a
continuación el siguiente. Marta quedo con las tetas al aire,
apretujadas contra la barra cromada que se clavaba en su escote y las
cuatro manos de los chicos manoseandolas al mismo tiempo.
El que estaba a la espalda de
Marta tampoco perdía el tiempo y su mano metida bajo la falda tiraba
con fuerza del tanga arrancandolo sin contemplaciones. -!Bajos
despejados, chocho al aire! jajaja - rió orgulloso mostrando el tanga
rojo, roto, en su mano
-!Veamos como lo tiene!,
!Comprobando coño! -dijo el primero que había puesto las manos agarrando
la barra que ahora soltaba para meter su mano derecha bajo la falda de
Marta, ella estaba justo frente a él. -!Ostia puta, tiene las piernas
pegadas como si fuese un mejillón!, !Haz que las abra desde atrás, que
no puedo meter la mano!
El que estaba pegado a la
espalda de Marta le dio una patada en la parte interior de los tobillos,
ella entendió el mensaje al instante y separó bien las piernas.
-!Ahora si!, ves como cuando
quieren se espabilan. Guaaauuu menudo conejo tiene esta pava, a la vieja
usanza, peludo, gordo y chorreando -dijo sacando la mano y mostrando la
palma mojada a sus colegas para a continuación acercarla a los labios
de Marta que sintió la presión en su boca y la abrió de forma
instintiva.
-!Eso es, muy bien, chupa
puta, chupa!, ¿Veis que bien chupa chicos? Yo creo que le encanta mamar,
vamos a tener que seguir la fiesta en otra parte. -dijo el chico
mientras se recreaba metiendo tres dedos en la boca de Marta hasta el
fondo
-!Déjame a mí ahora! !Chupame
bien los dedos guapa, que me lo agradecerás! -dijo el que estaba a la
espalda quitando la mano de su amigo para meter un par de dedos de la
suya
-!Asi, asi, muy bien!
!Suficiente! veamos que tal andamos de cuartos traseros -dijo sacando la
mano para buscar la espalda de Marta, meterse bajo la falda y buscar el
ano. Sin mucho esfuerzo la penetró el culo con dos dedos. -!Gloria
divina chicos, le entran hasta el fondo! jajaja
El chico de la navaja tomó la
palabra -¿Le das por el culo pringao? ¿Le gusta que se la claves bien
por detrás? - Daniel se limitó a asentir con la cabeza.
El de los dedos en el culo de
Marta los sacó poniéndolos de nuevo en la cara de ella buscando su boca.
Marta se vió obligada a chupar los dedos de nuevo. -!Muy bien, así,
bien brillantes, que queden bien limpios!-
Junto a este chaval había un
tipo trajeado, de mediana edad, con maletín, había subido al vagón al
mismo tiempo. Se había quedado de pie en el costado derecho de Marta. En
silencio, sin decir nada, disimulaba pero no perdía detalle de la
escena.
-¿Y tú que miras con esa cara
de panolis?, ¿Te pone cachondo la tia eh?- preguntó el que estaba a su
lado pegado al culo de Marta
-!Jajaja, déjalo, apuesto a
que se le ha puesto dura al verle las tetas a nuestra amiga!, !Tócaselas
hombre, tócaselas! A ella le encanta que se las vean y se las soben
bien -dijo el chaval que tenía a su derecha que había desabotonado la
blusa de Marta.
-¿Puedo? -dijo el hombre estirando una mano hacía la barra para alcanzar los tetas de Marta.
-!Claro hombre, claro! !Prueba
el género, son de calidad, todo natural y en abundancia! Si quieres por
50 euros se arrodilla y te hace una mamada, aquí mismo, en medio de
todos, nadie se va a dar cuenta. !Te la come entera y se lo traga todo o
te corres en sus tetas!, ¿Te gustan las pechugas que tiene ehh?,
!Anímate hombre, por 50 pavos la mamada mas excitante de tu vida!
El hombre retiró la mano que
estaba manoseando las tetas de Marta y buscó la cartera en el bolsillo
interior de su americana. Sin soltar el maletín que llevaba en la otra
mano se apoyó en ella para coger un billete de 50 y se lo dió al chaval.
-!Toma, aqui los tienes!, Me
da mucho morbo esta situación, pero juntaros más, cerrad el círculo para
que nadie se de cuenta y que ella se quede en centro.
-!Claro hombre claro, trae para acá los 50! -respondió el chaval cogiendo con rapidez el billete de la mano del tipo trajeado.
El tipo trajeado metió de
nuevo la cartera en el bolsillo interior de su americana y a
continuación se bajó la bragueta del pantalón, sacó un pene erecto pero
bastante pequeño. Los chicos de sus costados se pegaron más a él
cerrando el círculo y el que estaba a la espalda de Marta la cogió de
los hombros y empujó hacia abajo para que se arrodillara. Marta se
arrodilló en el suelo del vagón y con la ayuda de los chicos la
colocaron frente al tipo del traje que acercó aquella pequeña verga a
los labios de Marta. Obediente y resignada al notarla rozando sus
labios abrió la boca y comenzó a chupar.
-Ahhh mmmm ahhh !que morbo dios, que morbazo me da!- decía y gemía el tipo del traje
-¿La chupa bien la ciega ehh?
!Tranquilo, que se lo traga todo, correte en la boca que le gusta!
-animaba el chaval que tenía a su derecha
-Sii, sii , sii, me corro, me
corro -gemía el tipo aguantando el tono de voz para que nadie se diese
cuenta.mientras se corría en la boca de Marta.
Marta se trago la corrida
mientras los chicos la cogían de sus brazos incorporándola de nuevo,
seguía con la blusa completamente abierta y las tetas fuera del sostén.
El círculo improvisado formado por los cinco hombres en el rincón de la
entrada ocultaba por completo a Marta de miradas ajenas.
-¿Puedo pediros una cosa más?
-preguntó el tipo mientras se guardaba de nuevo aquella verga pequeña
ahora encogida después de correrse.
-!Claro hombre, claro!, Si
pagas puedes pedir lo que te salga de los cojones.- respondió el chaval
de su derecha que lucía una hermosa cresta de punky completamente tiesa a
base de fijador.
El hombre metió de nuevo su
mano en el bolsillo interior de la americana y sacó una pluma MontBlanc
que todos imaginaron que valdría un dineral. -Quiero metérsela en el
culo para llevarme su aroma- dijo un poco avergonzado por su aparente
extraña petición.
-!Jajaja joder que antojos
tienen los pijos! Por otros 50 pavos le puedes meter la pluma o lo que
quieras en el culo, !Verás que culo tragón tiene esta zorra! -dijo el
chaval cogiendo de los hombros a Marta y haciendo que se girase sobre si
misma poniéndola de espaldas al hombre y haciendo que se inclinase
hacia adelante para ofrecer mejor su culo.
-!Toca hombre, toca si
quieres! !Mira que culazo tiene, no meterás la pluma en un culo asi en
tu puta vida! -dijo ahora el chaval que estaba a su izquierda cogiendo
el borde inferior de la falda, levantandola y echándola sobre la espalda
de Marta.
El hombre estiró la mano para
alcanzar las nalgas de Marta y comenzó a acariciarlas despacio. Ella
permaneció inmóvil, piernas separadas, culo en pompa, notando una mano
desconocida que manoseaba su culo y se deslizaba por su entrepierna
tocando su coño también.
-!Venga tío, afloja otros 50 y le metes la plumita o lo que quieras! -apresuró el chico de su derecha.
De nuevo mano a la cartera,
otro billete de 50 paso de su mano a las del chico que lo pilló al
vuelo. Guardó la cartera, cogió la pluma y la deslizó a la entrada del
ano, presionando y girando dentro del culo de Marta, despacio, sin
prisas, como si mojara una galleta en un vaso de leche. Tras unos
momentos la sacó y la guardó cuidadosamente en su bolsillo interior. Sin
decir nada más, se giró y abrió paso alejándose del grupo.
-Chicos aquí en medio de la
gente me da mal rollo, ¿porque no bajamos en la siguiente?, creo que es
en la que hay baños de los que nadie entra por miedo a que los
atraquen, están un poco escondidos.-dijo el último que había llegado al
vagón
Dicho y hecho, instantes
después el vagón frenó y sin pensarlo mas el de la espalda cogió a Marta
de un brazo y tiró de ella, los otros dos le siguieron llevando con
ellos a Daniel. El de delante llevaba a paso ligero a Marta dando
tirones en su brazo. -!Seguidme!, como mucho habrá algún colgao
metiéndose algo, esos baños molan, vais a ver cómo os gustan-
¿Molan? decía el tipejo, en un
recoveco escondido de la estación estaban unos baños cochambrosos, las
bombillas rotas, las puertas de entrada también, cartones en suelo,
basura, olor a orin y mierda pura. Una auténtica cloaca.
-!Joder tío vaya pestazo! -protestó uno de los que iban detrás al ver aquello.
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